Ser niño es una etapa en la que uno puede quedarse si quiere. No hay ninguna ley que lo prohíba, y para ello... no hay más que cerrar los ojos con fuerza y pedirlo con convicción.No hay nada malo en hacerse mayor; al contrario, pero el único pecado real que existe, es el de borrar al niño que fuimos de nuestra memoria.Nada más cierto. Cuantas veces me han criticado o me han mirado raramente por mis aficiones. Al pasar por un centro comercial y ver un juguete(s) de mi agrado, corro como un loco;emocionado y contento. Lo observo y mi mente se transporta o se remonta a aquellos años que añoro. Porque una cosa es recordar y otra es añorar. Yo añoro todos aquellos momentos.Donde todo era más fácil, donde aún no había entendido el significado de "difícil".
Donde todo era juego. Desde que me levantaba(n) hasta que me acostaba(n). Juegos hasta en la hora de comer, merced a la siempre rigurosa norma aquella de que en la mesa no se juega, mi mamá o mi papá según el turno que le tocaba, si la comida era fea (o mejor dicho no me gustaba) con un avioncito intriducían el alimento en mi boca.
Tiempos aquellos de niño que no volverán es cierto , pero que no quiere decir que no los podamos revivir. Si tengo ganas de jugar con una pelota en la calle dándole bote con una mano mientras camino , lo haré. Si tengo ganas de jugar Tutti Frutti en la oficina (ganas y tiempo libre, claro), lo haré. Si quiero armar un castillo, una nave o lo que sea con mi playgo, lo haré.
Soy un jóven, que pronto pasará a ser adulto.Pero que de niño siempre tendrá.
Entendieron niñas?
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